(O lo que a mí me sirve y que no te tiene por qué servir a ti).
Lo más importante de un blog en términos de marketing es que sea constante y que cumpla las reglas del SEO.
Lo más importante para hacer un blog en términos de dar salud a los demás (siendo ésta nuestra labor principal), es, sin duda, la autenticidad, rigurosidad y sentido. Sentido porque cómo hago pollo al curry puede ser muy riguroso y auténtico al mismo tiempo pero ya ven ustedes que sentido puede tener en este espacio o en este momento.
Para mí hay una palabra que lo define claramente, al menos el blog que yo quiero hacer y que creo que será la clave de que mi blog funcione (que funcione en términos de ayudar y que funcione en términos de posicionamiento web y que atraiga a algún interesado a la página).
Esa palabra es: FLOW.
Cuando escribí mi primer libro «Videojuegos: El Último Black Miror» supe que quería escribirlo desde este sentimiento de «flow», es decir, solo escribir cuando sintiera el impulso en mi pecho.
Esto tiene el contrapunto para algunos (incluso para mí también de vez en cuando), de tener que tolerar la ansiedad en semanas que crees que deberías estar escribiendo, pero no te surge ese impulso.
Pensamientos como «otro proyecto empezado más que se va al baúl sin acabar», autoexigencias varias, culpabilidad, cierta ansiedad… No obstante, tuve la inspiración de decirme: «esta vez, confiaré en mí mismo y si realmente no vuelve el impulso, pues aceptaré que este proyecto no saldrá». Pero el impulso volvió, y siempre vuelve si eres paciente y no lo «malquemas» antes de tiempo.
Y obviamente, cuando el impulso y la situación se da, siempre hay que añadirle cierto esfuerzo, sino no sale nada (disclaimers aparte). Consecuentemente, uno de los puntos positivos destacados del libro es la escritura y, precisamente, el haberse hecho ésta muy fluida. Si es de su interés, les recomiendo encarecidamente está review del fantástico portal DeVuego.
De esta forma, lo que ustedes, mis entrañables lectores podrán esperar de este blog es FLOW, es timing, es autenticidad y es salud, en tanto y cuanto, escribir en el momento del impulso, con sentido y desde la realidad y verdad de uno mismo, hace llegar el mensaje realmente y lo hace llegar con un propósito que ni se cuestiona porque se da plenamente por hecho, se siente.
Seguramente hablaremos de muchas más cosas, pero, ¿por qué quemar la llama de temas venideros cuándo es probable que en el momento adecuado ésta arda con mucha más fuerza?

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