Ansiedad y estrés

El equilibrio entre la autoexigencia y la autocomplaciencia

Muchos muchas veces a diario sentimos una presión en el pecho y no sabemos por qué.

Muchos muchas veces nos sentimos mal porque hay días que no son productivos.

Por un lado, vivimos una época en la que, la presión socioeconómica es mayor al haber aumentado el coste vida en diversas áreas.

Por otro lado, nos cuesta más, por ambas partes, concentrarnos y descansar dada la accesibilidad a la tecnología, si ésta, no es usada correctamente.

Cuando queremos ser productivos pero realmente deberíamos descansar de calidad, queremos hacer algo, pero no nos sale, procrastinamos y, fatídicamente, esperamos a que nos venga la motivación mirando el móvil…

Ya saben ustedes el resultado verdad.

Quizá tengamos que, para ser más productivos, rebajar las expectativas de nuestra generatividad, máxime si esta no es necesaria por una causa mayor, aceptar días de descanso y alcanzar ese FLOW real en la rutina.

Muchas veces, podemos pensar una actividad intermedia para esos momentos de bajón, ni preverse produciendo ni tirando el día tumbado en el sofá o jugando a videojuegos como vía de escape (cosa que por otro lado, pudiera ser factible, pero más por excepción que por norma).

Descansos activos como, salir a pasear, leer, llamar a algún amigo o… cualquiera de las ideas que te adjunto aquí en este inventario gratuito de actividades alternativas.

Hemos de encontrar un equilibrio entre la autoexigencia y la autocomplaciencia cuya única base (y poderosa base) es el autoconocimiento y la objetividad.

Si he tenido una semana de perros, quizá el sábado por la mañana no me voy a poner con papeles de otra historia, quizá el domingo el lunes ya será otro día (a no ser que urja). Puedo aprovechar el sábado para hacer un descanso de calidad.

La autoexigencia es buena en tanto y cuanto la ansiedad por no hacer lo que tengamos que hacer es mayor a la ansiedad por hacerlo.

No obstante, si pego de demasiada autoexigencia habría que trabajarse psicológicamente y ver un poco sus causas para reducir ésta, véase en perfiles de alta productividad y posibles adicciones al trabajo, cuyo término anglosajón, lo utilizo con bastante frecuencia: «workaholic».

La autocomplacencia es buena en tanto y cuanto tenga el descanso potencial es mayor al estrés de cumplir mi autoexigencia, y ésta no es ni urgente, ni necesaria, ni más importante que descansar para cumplir mejor con lo importante.

Como vemos, no es tarea fácil y máxime, para perfiles psicológicos que necesitan una tutela externa y sean poco autosuficientes. Esto también se trabaja y se mejora, no es cuestión de ser o no ser, blanco o negro. Pocas cosas son así.

¿Y tú? ¿Cuánto equilibrio y cuánto flow sientes que alcanzas en tu día a día? ¿Cómo gestionas al estrés de forma eficaz? ¿Te sientes ligero?

Deja un comentario