Ayudar de forma realista y eficiente

Es un acto quizá de osadía pues a quién más da, más se le pide. Es un acto de valentía el poner límites una vez has dado y luchar contra las sobre-expectativas de tus ayudados.

Y todo esto lo haces para poder mantener la ayuda brindada de forma sostenible y con intención de que culmine en buen término.

¡Fácil es esconderse y esfumarse! («ghosting» para los fans de los anglicismos).

No obstante, qué rédito con mi conciencia quedara si un mínimo de avatares y compromiso no diera a mi palabra.

¡Qué fácil es luchar con el viento a favor y en condiciones ideales y qué esmero persistente es necesario para ayudar de forma realista y eficiente!

A quien más da, más se le pide; quién no llora no mama; pero hoy me congratulo de haber conseguido en mi círculo próximo de personas ayudadas, haber roto esas barreras y haber generado un vínculo estable, sostenible y realista.

No creo que no haya voluntariosidad en la humanidad, pero si creo que, hablando de nuestros lados oscuros, tenemos muchos reparos y, quizá, mucho orgullo respecto al acto de pedir ayuda.

Más vale acechar a la oportunidad del generoso y después pavonear cual agraciado por la suerte, que asumir la valentía psicológica de que necesitamos ser ayudados.

Seguimos.

Deja un comentario