Todos los procedimientos equilibrados para mejorar el rendimiento mental y físico, son buenos para la longevidad.

Procedimientos equilibrados, ya que no hemos de confundir con la psicología de deportistas de élite, donde éstos aspectos se llevan al extremo, forzando a contrabalancear a posteriori los efectos negativos de haber llevado el cuerpo y la mente al límite durante un periodo de la vida.

Queramos o no queramos, la piedra angular del rendimiento y la longevidad es el descanso, el deporte y la alimentación. Más allá de esto, podemos trabajar en paralelo con expertos médicos, nutricionistas y otras disciplinas que complementen el apartado psicológico. En este apartado quiero regalarte los TIPS realistas con la vida que viven la mayoría de las personas y que más y mejor han funcionado en personas que les ha costado retomar hábitos y/o han querido profundizar en los mismos.

Descanso: La cara B de la cara A del rendimiento.
  • Duerme entre 7 y 10 horas.
  • Haz más de 2 horas al día estrictamente sin nada de tecnología.
  • Evita la tecnología interactiva y de cerca 2 horas antes de dormir.
  • Mini-siestas (Power Naps) de entre 10 y 20 minutos.
  • Cuando puedas, pasea en la naturaleza, el mar, medita, estira y/o acude a masajes, saunas, spas.
Deporte: Rendimiento físico y mental.
  • El mejor deporte es aquel que más veces hagas. Puedes elegir deporte porque sea el que mejor te sienta y/o por que te sea el más divertido de hacer, sea por la actividad en sí o por el entorno.
  • Tras una sesión de deporte la activación cognitiva dura notablemente hasta las 4 horas posteriores de media.
  • Mantenerlo a lo largo de la vida previene enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas entre otros tantos beneficios.
  • Evita el deporte de alta intensidad antes de dormir.
Nutrición: Lo que puede marcar la diferencia.
  • De comer todo lo que le sienta mal a tu cuerpo a comer solo lo que le sienta bien, puede haber un abismo de sensaciones positivas. No obstante, lo más importante es no obsesionarse, disciplinado pero flexible.
  • Con tus expertos de referencia, adapta las recomendaciones a tu rutina: timings, cantidades y suplementación.
  • Evita la impulsividad del hambre: Trata de ir a hacer la compra después de haber comido o con el menor hambre posible.
  • Anticipa los antojos: Déjate preparados los alimentos que, más saludablemente posible, te puedan saciar realmente, es decir, de manera que no te precipites impulsivamente hacia la búsqueda de más comida porque ya estás saciado.
  • Si crees que pudieras tener un problema grave a este respecto, consulta la sección de Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Evalúate a final de cada mes como pronto.

Este es el TIP más importante. La mayoría de personas, por no decir todas, a las que pregunto «vale, ahora evalúa tus pasados meses en retrospectiva. Del 1 al 10, ¿qué tal lo has hecho?», la mayoría de personas siempre responden que no lo han hecho tan mal como creían. Y es que la clave reside en que hay un fondo de obsesividad y autoexigencia mal gestionada que nos hacer ser un juez ineficiente con nosotros mismos. De la misma forma, todas las personas que comienzan su rutina de profundización en hábitos, es muy frecuente ver que empiezan a lo bruto y al poco tiempo se cansan.

Un plan de acción progresivo y personalizado unido a un enfoque de construir para el resto de la vida, es clave.

Y con todo y con ello, entrenamos para la vida, entrenamos para que, si en alguna época de nuestra vida no podemos entrenar porque tenemos que afrontar o celebrar, disfrutar y vivir. De hecho, tenemos el estudio del Ikigai, concepto japonés que significa «sentir que tu vida merece la pena ser vivida».

Si conseguimos hacer sentir que nuestra vida merezca la pena ser vivida, tenemos mucha menos probabilidad de contraer enfermedades, morir antes e incluso, aunque podamos tener algunos malos hábitos. A su vez, en uno de los estudios más extendidos en el tiempo de la historia de la psicología, realizado desde el siglo pasado por la universidad de Harvard, concluyo que la calidad de las relaciones humanas es el mayor predictor de felicidad, salud y longevidad.

Y esto es vital, también, para tener un enfoque de desarrollo personal sano.