
La palabra adicción tiene su origen en el latín, dónde «Addictus» significaba “muy favorable o inclinado a, dedicado o entregado a, adjudicado legalmente a”. En la antigua Roma se denominaba así a los hombres libres que se habían convertido en esclavos legalmente, frecuentemente por deudas.
El esclavo era asignado y entregado a su nuevo amo, por lo que pasaba a ser el addictus de (nombre de su amo) y acabó siendo utilizado para decir que pertenecía alguien o algo.
A día de hoy podemos ver en la RAE que sigue latente en su etimología el significado de «adjudicado legalmente a» aunque apenas se conciba con ese significado hoy en día:

Cómo podemos ver, el significado dado en la RAE, se acerca a lo que concebimos socialmente cuando utilizamos la palabra adicción: estar enganchado, estar entusiasmado, estar obsesionado… Podemos decir que llevo una semana «superadicto al café» porque he pasado a tomarme 3 cafés al día por norma, no obstante, ¿aquí hubiera un trastorno clínico del comportamiento diagnosticable?
Ya en 1994, en el Glosario de términos de alcohol y drogas de la Organización Mundial de la Salud, afirma en su definición de adicción, a partir del tercer párrafo, el desdibujamiento de la palabra adicción ya que bien ha sido una muleta dónde hemos apoyado muchas situaciones: desde la menor gravedad adictiva hasta la mayor.

Es por eso, que si pretendemos ser rigurosos, sepamos en qué contextos y cómo utilizamos las palabras, y en última instancia no es mi propósito decirles cómo tienen que utilizar las palabras pero sí darles el trasfondo si lo quieren hacer con este trasfondo, valga la redundancia.
Y es por eso de nuevo, que no es lo mismo pasar una semana adicto al café que referirnos a que somos adictos a la heroína con un diagnóstico clínico del comportamiento. En el caso presente de los videojuegos, la OMS publicó en 2019 el «Gaming Disorder» o al castellano, «Trastorno por Uso de Videojuegos». Dicho trastorno presentó unas prevalencias iniciales entre el 1 y 5% entre jóvenes jugadores de videojuegos y los criterios, no son solo el jugar poco o mucho.
Independientemente de lo que digan los diagnósticos o las definiciones, construye tu criterio propio y discierne desde él, cuando tienes un problema cuando no, cuándo tienes una aspereza que limar, cuando está bien… esto es lo más importante.
No obstante, reitero, en aras de hablar con propiedad, estas son las bases, que sinceramente, en la práctica clínica individual apenas mencionamos, pero que en las sesiones de prevención y de uso saludable sí que tienen mucha relevancia.

En el caso de que creas que tienes un problema con los videojuegos u otra adicción, te puedo ayudar desde mis conocimientos y experiencias, tanto como gamer amateur como psicólogo en Proyecto Hombre.