
«La vida es un alambre, sí —afirmó tajante—. Si eres aprensivo, te caes; si te muestras demasiado desprevenido y osado, también. Si distraes la atención, todo está perdido. Si el miedo te gana y te paraliza, la vida pierde su brillo y el ánimo se marchita. Del mismo modo que un buen funámbulo camina sobre el alambre con suma atención y trata a cada momento de conservar el equilibrio, así hay que pasar por la vida —Si decido que te quedes conmigo —me susurró al oído—, te enseñaré a cultivar la actitud que uno necesita mantener cuando anda sobre el alambre, para luego trasladar esa actitud a la vida cotidiana. Todo lo que sé lo he aprendido en el alambre. Pero —añadió sonriendo— es más fácil caminar por el alambre de acero que andar por el invisible alambre de la vida.»
Ramiro A. Calle, «El Faquir»
Cuando hablamos de crisis vitales solemos pensar en los tópicos de «crisis de la adolescencia», «crisis de los 30», «crisis de los 40», «crisis de los 50″… Nada más lejos de la realidad: ya en los años 60, Erik Erikson propuso su modelo de la prioridad de cada etapa vital, modelo que, incluso, ha demostrado ser sólido entre diferentes culturas. Es como si antropológicamente fuéramos más afines a una orientación determinada en cada etapa de vida. Esta supuesta orientación es una tendencia generalizada, puede no tener absolutamente nada que ver con tu caso en concreto.
Las 8 Etapas Psicosociales de E. Erikson
- 0-1 año: Confianza vs Desconfianza → Esperanza
- 1-3 años: Autonomía vs Vergüenza/Duda → Voluntad
- 3-6 años: Iniciativa vs Culpa → Propósito
- 6-12 años: Desarrollo vs Inferioridad → Competencia
- Adolescencia (12-20): Identidad vs Confusión → Autenticidad
- 20-40 años (joven adulto): Intimidad vs Aislamiento → Amor
- 40-65 años (madurez): Generatividad vs Estancamiento → Cuidado
- 65+ años (vejez): Integridad vs Desesperación → Sabiduría
Al igual que en las etapas del duelo, podemos oscilar entre diferentes sentimientos en relación a cómo hayamos desarrollado nuestras áreas vitales. No obstante, por crisis vitales no solo nos referimos a los clichés de cada edad, si no que nos referimos a las malas etapas de verdad, las que parece que se te cae el mundo encima, las que todo sale mal y tienes varios frentes abiertos a la vez en los que luchar.
1. Haz una lista de prioridades.
2. Distribuye esas prioridades a lo largo del calendario.
3. Visualiza cuál puede ser la peor situación posible y cómo podrías afrontarla.
4. Pide ayuda antes de que sea más tarde.
«Como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles. Confía en el tiempo que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.»
El Quijote, Miguel de Cervantes
Álvaro fernández cencerrado
Psicólogo Sanitario Colegiado M-37645
info@alvarofernandezcencerrado.com
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