El estrés laboral es un factor inherente al trabajo, lo que, en una dosis regulada y optimizada, estamos hablando de un estrés positivo / adaptativo para la tarea que tenemos que desempeñar. Cuando este estrés incrementa más allá de lo que necesitamos para hacer nuestro trabajo, estamos hablando de un estrés tóxico que puede estar basado en multitud de causas, en mayor o menor grado.

Las causas más frecuentes del estrés laboral en España son la sobrecarga de trabajo, que incluye exceso de tareas, plazos ajustados y ritmos elevados, seguido de la presión emocional de clientes o pacientes (especialmente en sanidad y servicios), la falta de control sobre el trabajo (como monotonía y falta de autonomía), la inseguridad laboral (por precariedad y temor a despidos) y factores como hiperconectividad digital y ambientes tóxicos. Las mujeres reportan mayor impacto (60% vs 50% hombres), principalmente por frustración profesional y relaciones laborales hostiles, con España superando la media UE (40% ansiedad / depresión laboral vs 29%).

En cuanto al mobbing (acoso laboral), España también supera la media UE: el 15% de la población activa es víctima (vs. 9% UE), con 32% en alto riesgo psicosocial en administración pública y 33% en sanidad. Estos datos subrayan la urgencia de intervenciones preventivas en riesgos psicosociales.

Todas las orientaciones dadas en la sección de rendimiento y longevidad son útiles para prevenir el estrés laboral, no obstante, no hemos de caer en sostener constantemente un paradigma que está destinado a derrumbarse y del que, seguramente, ya hayas tratado de hacer estrategias para llevarlo mejor.


El acompañamiento terapéutico tiene un enfoque psicológico y estratégico, te ayudará a preparar los posibles escenarios, elaborar el mejor plan de acción y afrontar la situación con menos sufrimiento y más fortaleza, lo que, a priori, aumentará las probabilidades de éxito.

Las intervenciones psicológicas para el estrés laboral en empresas funcionan bastante bien, aunque los resultados varían según el tipo de programa. Los más efectivos son los paquetes completos que combinan terapia y técnicas de relajación, que reducen el estrés en un 52% de media y bajan el absentismo laboral un 20-30%, según meta-análisis revisados.

Los programas de mindfulness breve son muy potentes: reducen significativamente ansiedad y estrés , mejoran el bienestar laboral y ayudan a reinterpretar situaciones estresantes.

Las terapias contextuales como ACT también muestran mejoras claras en burnout y ansiedad, aunque los efectos disminuyen a los 6 meses sin refuerzo. En general, 70-85% de los participantes mejoran a corto plazo, siendo más efectivas las combinaciones con terapia que solo relajación. Para empresas, lo ideal es combinar intervenciones individuales con cambios organizacionales.

​Consulta más información en la siguiente página sobre como lidiar con la incertidumbre y el síndrome del superviviente.