«Sobreviviendo a la sombra del TDAH en la era tecnológica»

TDAH (Trastorno Déficit Atención e Hiperactividad): Causas, Síntomas DSM-5, Tratamiento y Pronóstico

La etiología del TDAH es predominantemente neurobiológica, con herencia genética del 70-80% (poligénica, implicando genes como DRD4 y DAT1), alteraciones en circuitos dopaminérgicos / noradrenérgicos frontales (corteza prefrontal hipoactiva), menor volumen en ganglios basales y asimetrías cerebelosas, agravadas por prenatales (tabaquismo materno, alcohol, prematuro), perinatales (hipoxia) y ambientales tempranos (plomo, negligencia extrema), generando déficits ejecutivos persistentes en inhibición, memoria de trabajo y flexibilidad cognitiva.

Los criterios DSM-5 requieren ≥6 síntomas (niños) o ≥5 (adultos) de inatención (desorganización, olvidos, evasión tareas, pérdida objetos) y / o hiperactividad-impulsividad (interrupciones, decisiones precipitadas) antes de los 12 años, presentes ≥6 meses, en 2 o más contextos (hogar / trabajo), incompatibles con desarrollo y causando deterioro significativo

Se sugiere que como tratamientos primera línea el metilfenidato y atomoxetina (70-80% respuesta, mejora ejecutiva 60-75%), TCC ejecutiva (40-60% reducción síntomas + hábitos), entrenamiento parental (niños, 50-70% mejora familiar); combinaciones logran control óptimo en torno al 85%. Pronóstico variable: 50-70% persiste en adultez con síntomas atenuados, 30% remisión completa con tratamiento precoz, riesgo comorbilidades (ansiedad 50%, depresión 30%, abuso sustancias 20%) sin intervención.

Dentro de mi enfoque para el TDAH es muy importante el factor del desarrollo a lo largo de la vida, experiencias tempranas, ambiente familiar y el contexto del presente: si hay adversidad e incertidumbre, si he ido procurando construir una vida más ordenada o por el contrario me he ido dejando llevar dando por el hecho de que «siempre mi vida y mi alrededor va a ser un desorden».

A su vez, las personas que creen que tienen TDAH suelen tener la falsa creencia de que tienen un problema en el cerebro. ¡ERROR! Si acaso, el cerebro funciona distinto, concretamente y a diferencia de uno «normal», el cerebro en el TDAH funciona con momentos puntuales de mayor umbral de procesamiento de información (hiperconectividad) y periodos más largos de hipoconectividad por debajo de «lo normal».

Si sabes que tienes el cerebro dañado, porque te han hecho un buen diagnóstico en base a pruebas observables como la Tomografía Axial Computerizada o la Resonancia Magnética, lo que tienes es el cerebro dañado en algún área, no necesariamente tienes TDAH per sé.

Uno de los factores del exceso de autodiagnóstico de TDAH es el «doomscrolling», hábito compulsivo de navegar en redes sociales o sitios de noticias consumiendo información negativa, catastrófica o angustiante.

Es muchísimo más probable que sienta mi cerebro totalmente vacío de energía atencional tras un rato de hacer «scrolling», a lo que, si me sale un vídeo de los síntomas de TDAH, es muy probable que capte mi atención y me emparanoie con que lo pueda tener.

Esto no quiere decir que lo tengas o que lo dejes de tener, pero sé crítico con si has hecho un esfuerzo consciente de verdad a lo largo de tu vida, mantenido en el tiempo y en un momento que la vida te haya dado estabilidad.

Esto tampoco necesariamente tiene porque cambiar la conectividad del cerebro, pero desde luego que la modula en mayor o menor grado. Asimismo, si nunca has podido hacer dicho esfuerzo o nunca has tenido estabilidad te recomiendo consultar también esta sección.

Mi más honesta conclusión que puedo dar es:

Sé muy cauto y muy crítico a la hora de autodiagnosticarte e, incluso, simplemente identificarte como que tienes TDAH.
Sé muy, muy, muy crítico si el identificarte con el TDAH realmente te ayuda para afrontar las causas del problema.

Si te ayuda, ¡bienvenido! Si no te ayuda, ¡vamos a focalizarnos en qué te puede ayudar!