«Nunca se puede dar la talla perfecta de las expectativas de los demás»

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) como anorexia nerviosa (restricción extrema , miedo irracional a engordar pese a delgadez, amenorrea), bulimia nervosa (atracones compensados por vómitos, purgas, laxantes, autoconcepto por peso), el trastorno por atracón (episodios descontrolados sin compensación) y dismorfia corporal alimentaria (obsesión muscular, forma con dietas extremas) tienen etiología multifactorial: de genética (herencia 50-80%, genes 5-HT2A, BDNF), neurobiológica (serotonina, dopamina desregulada, recompensa alterada), sociocultural (ideal delgadez, musculatura en redes) y psicológica (perfeccionismo, baja autoestima, traumas). Las tendencias abarcan alrededor del 9% de mujeres y 2% de hombres con mayor presencia en la adolescencia y comorbilidades de ansiedad (60%) y depresión (50%).

Anorexia: Cuando la Delgadez se Convierte en Obsesión Mortal

La anorexia nerviosa es un trastorno de conducta alimentaria grave caracterizado por restricción calórica extrema (IMC, Índice de Masa Corporal a partir de menor de 18.5), miedo irracional a engordar pese a delgadez extrema y alteración de la imagen corporal que percibe grasa inexistente, llevando a conductas compensatorias como ejercicio compulsivo o uso laxantes. Afecta principalmente a adolescentes (90% mujeres), con mortalidad del 5-10% por complicaciones cardíacas y electrolíticas, lo que habilita la posibilidad de hospitalización antes casos muy graves.

Bulimia: La Espiral de Atracones y Purgas

La bulimia nerviosa se define por atracones recurrentes (ingesta descontrolada ) seguidos de comportamientos compensatorios inapropiados (vómitos autoinducidos, laxantes, diuréticos, ejercicio excesivo) para evitar el aumento de peso y con preocupación excesiva por la forma corporal que domina nuestro autoconcepto, el cómo nos percibimos a nosotros mismos. La mayor frecuencia se sitúa en torno a los 18-25 años con un 2% prevalencia mujeres, erosión dental, desequilibrios electrolíticos, con cierta comorbilidad de Trastorno Límite de la Personalidad.

Trastorno por Atracón: El «Binge Eating»

El trastorno por atracón consiste en episodios recurrentes de ingesta excesiva (rápida y sin hambre), con sensación de pérdida control y angustia post-atracón (culpa, vergüenza), sin purgantes a diferencia de la bulimia, llevando frecuentemente a obesidad. La prevalencia se situa entre el 2 y 3.5% de la población, siendo más frecuente en adultos de entre 40 y 60 años y en mujeres.

Dismorfia Corporal: «La carga mental que nos hace menos atractivos»

La dismorfia corporal, está caracterizada por una preocupación obsesiva y desproporcionada por defectos mínimos o completamente imaginarios en la apariencia física. La persona puede llegar a dedicar más de 1 hora al día a tener pensamientos obsesivos sobre una «nariz torcida», «piel con poros visibles», «mandíbula débil» o «músculos insuficientemente definidos», desencadenando en comportamientos compulsivos como mirarse al espejo de forma constante (90% casos), buscar validación de forma insaciable («¿se nota mucho mi defecto?»), comparar obsesivamente con influencers y/o someterse a cirugías plásticas repetidas sin nunca quedar satisfecho.

Una persona psicológicamente sana es, siempre, mucho más atractiva.

Puedes sentir atracción por una persona con aspectos psicológicos a mejorar, pero te aconsejo encarecidamente visitar la sección de codependencia antes.

¿Cómo es la ayuda en Trastornos de la Conducta Alimentaria?

Cuanto más nos curemos en salud, acompañando la terapia psicológica con médicos, endocrinos y nutricionistas, mejor.

Dentro de la terapia psicológica, estudios avalan la terapia cognitivo conductual y la terapia breve estratégica mostrando una alta eficacia: una reducción media de entre el 60-75% de la sintomatología, con un sostenimiento medio de la mejoría obtenida mayor al 75% tras 12 meses de acabar el tratamiento y en torno al 50-80% de los casos logran una remisión completa.

Aun así, como siempre digo, mejor acudir a terapia sin expectativas y con una actitud colaborativa. Asimismo, es muy positivo el poder contar con una actitud positiva de la familia para el seguimiento de las prescripciones terapéuticas.